JACQUES-LOUIS DAVID: LA MUERTE DE MARAT, 1793
"EL MÁRTIR DE LA REVOLUCIÓN"
En 1793 una joven aristócrata apuñaló en la bañera al periodista parisino Jean-Marat. La Revolución Francesa tuvo su mártir y David recibió oficialmente el encargo de explotar esta muerte para la propaganda. Recurriendo a un estilo idealizado, plasmó al revolucionario ese mismo año en este cuadro que hoy día, se puede contemplar en los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bruselas.
LOS RASGOS SUBLIMES DEL HEROÍSMO
El escritor Nicolas Restif de la Bretonne estaba paseando por Paris cuando oyó que un comerciante le decía a su vecina: "La han cogido en la puerta, quería huir, él está muerto." El novelista cuenta a continuación cómo el rumor se propagó por toda la capital, por los cafés y las calles "cientos de bocas contaban la terrible desgracia" que se había producido en el París revolucionario.
Una muchacha provinciana, Charlotte Corday, había asesinado al diputado Jean-Paul Marat que se estaba bañando en la bañera para buscar alivio a la enfermedad cutánea que padecía. En ese momento estaba corrigiendo las pruebas de su periódico. Era la tarde del 13 de junio de 1973.
Marat era uno de los revolucionarios más populares. Adorado por los pobres a los que defendía en su periódico "L´ami du Peuple" (El amigo del pueblo), era odiado por los realistas y muchos otros. Responsable de la masacre de septiembre cuando se ejecutó a los críticos de la revolución que estaban encarcelados, también tenía como enemigos a los revolucionarios moderados. Como es lógico, había votado por la ejecución del rey en enero de 1793. Jacques-Louis David había hecho lo mismo.
El estilo de David no sólo está marcado por el Renacimiento, sino también por la Antigüedad Romana. David tenía predilección por los temas antiguos ya antes de la Recolución. En 1748 pintó "El juramento de los Horacios" y en 1789 " Los líctores llevan a Bruto los los cuerpos de su hijos". Ambas obras tratan el triunfo del patriotismo por encima de la felicidad individual, del amor a la patria que prevalece sobre los lazos familiares.
La Antigüedad se había puesto de moda y se manifestaba también en la ropa, pero David recurrió a ella de una forma más consecuente y convincente que otros pintores contemporáneos. Tenía preferencia por los grandes formatos, mostraba gestos elocuentes y suprimía todo lo accesorio. El cuadro está dominado por líneas simples y la composición se organizaba de forma monumental.
Todo lo que Jacques.Louis David había experimentado con los temas antiguos, lo aplicó en 1793 a la representación de una contecimiento de actualidad, la muerte del diputado Marat.
El revolucionario francés Marat había nacido en
1743 en el señorío de Neuchâtel en aquella época un enclave prusiano en Suiza. La madre era suiza y el padre, natural de Cerdeña, había sido monje. De su padre heredó la inclinación a predicar, instruir y dirigir. En 1774, 15 años antes del estallido de la Revolución Francesa, publicó en Inglaterra "La cadenas de la esclavitud", un escrito que denunciaba "los desvergonzados crímenes de los principes contra el pueblo". En el primer año de la Revolución,, 1789, fundó en París su periódico "L´ami du Peuple".
En principio, la Revolución fue una empresa fundamentalmente burguesa, dirigida entre otras cosas contra la soberanía financiera del rey. El pueblo tomó la Bastilla pero no ganó mucho con ello. Marat escribe "¿Qué hemos ganado nosotros con destruir la soberanía de la realeza si es reemplazada por la soberanía de los ricos?".
No sólo luchaba contra los realistas, sino también contra lso revoucionarios burgueses, aquellos que se aprovechaban de la Revolución, y se buscaba así enemigos por todas partes. El resultado: el periódico se prohibió muchas veces y él mismo fue perseguido. Marat huía, volvía de nuevo y regresaba a los sótanos. La huída del rey en 1791 supuso el fin de los partidarios de una monarquía constitucional. Marat se connvirtió en diptado de la Convención. Consideraba el terror como un instrumento legítimo de la Revolución: "¡La sociedad debe librarse de sus miembros corruptos!" escribió. "Quinientas o seiscientas cabezas habrían cabezas cortadas habrían garantizado la libertad y felicidad...Una humanidad falsa...costará la vida de miles de vuestros hermanos". Advirtió de que las fuerzas burguesas saldrían ganando y la historia habría de darle la razón. También escribió que sólo una dictadura podría salvar a la Revolución de la crisis y el reinado de Napoleón confirmó sus predicciones.
La muerte violenta convirtió al criticado en un héroe del pueblo. David le presta un rostro dulce, nada se aprecia de la pasión del demagogo, el pintor quiere "presentar los rasgos sublimes del heroísmo y la virtud".
CUANDO LOS ACCESORIOS SE CONVIERTEN EN RELIQUIAS
La convención pide publicamente a David que pinte un cuadro de Marat. Este, había visitado a Marat el día antes de morir. Cuando Marat fue asesinado, era un hombre enfermo, quizás gravemente enfermo. Hacía ya semanas que no podía acudir a la Convención y sólo escribia artículos esporádicos para el periódico. Tenía constantemente fiebre y se sentía atormentado por una erupción de la piel. El agua le aliviaba un poco de los picores con lo que se pasaba el tiempo entre la cama y la bañera. Llevaba la cabeza envuelta con paños empapados en vinagre, sólo tomaba alimento líquido y bebía litros de café solo.
David tenía que idealizar ese desecho humano para que el espectador puediera admirarlo. Omitió todas la imperfecciones de la piel y dispuso el cuerpo en un espacio imaginario. En realidad, la bañera se encontraba delante de una pared decorada con un papel pintado de columnas. Nada de todo esto aparece en la obra de David. Dejó el plano de fondo, en la oscuridad, aludiendo no sólo a la austeridad, la vida ascética de Marat, sino que además coloca al personaje en un espacio indefinido que se puede interpretar como la eternidad. Para llevar a cabo su cuadro, David se procuró una máscara mortuaria de Marat e hizo llevar a su estudio su bañera, el tintero y el cuchillo.
El pintor añadió probablemente la carta y el billete delante del tintero. La carta dice: "Entregue este billete a la madre de cinco hijos, cuyo marido a muerto para defender la patria". En el proceso que siguió al asesinato, se anotaron exactamente todos los objetos que había en la haitación. Pero estos dos faltaban. David se sirvió de ellos para mostrar a Marat como amigo del pueblo. En el periódico del revolucionario se decía que Marat pasó gran parte de su tiempo "escuchando las quejas de una cantidad de infelices y escribiendo las peticones para hacer valer sus reivindicaciones". La alusiones a su propia pobreza, la caja de madera en lugar de una mesa y el paño remendado a la izquierda, subrayan la nobleza del bienhechor.
POR LA MAÑANA COMPRÓ EL CUCHILLO
En otras representaciones de la época se puede ver también a la aesina. David, sin embargo, no mostró el momento dramático de la muerte, sino la calma posterior. Pintó un icono en el que la lucha, el desorden y la pasión no tienen cabida. Sólo el cuchillo tirado en el suelo y la carta que tiene Marat recuerda a la asesina. La carta dice: "El 13 de julio de 1793. Marie-Anne Charlotte Corday al ciudadano Marat. Es suficiente que me sienta tan desdichada para tener vuestra benevolencia". Marat nunca escribió una carta semejante, pero Charlotte llevaba una parecida en la que sólo faltaba la palabra benevolencia. David la introduce para presentar nuevamente a Marat como un filántropo.
La asesina tenía 24 años y era tan doctrinaria como el propio Marat. Pertenecía a una familia noble empobrecida y fue educada en uno de los conventos distinguidos del país. Se prometió con un joven de su misma condición, mientras él se puso de parte de los realistas, Charlotte tomó partido por los revolucionarios burgueses. Cuando su padre y un tío sacerdote tuvieron que huir y su novio y su hermano fuero gullotinados, se volvió contra una revolución cada vez más sangrienta y decidió luchar contra hombre como Marat que tenían la mayoria de la Convención y perseguían a los moderados.
Finalmente tras una serie de acontecimientos se decidió y manteniéndolo todo en secreto, se compró un par de zapatos cómodos y se dirigió al Hotel de la Providence. Quería matar a Marat en la Convención para ser ajusticiada inmediatamente por los partisanos, de forma anónima y sin decir su nombre para no poner en peligro a su familia. Decepcionada, escuchó que Marat estaba enfermo y ya no aparecía por la convención. En la mañana del sábado 13 de julio compró un cuchillo. Una vez en casa de Marat no se le permitió entrar y lo intentó de nuevo por la tarde. Marat la escuchó y ordenó que dejaran pasar a la deconocida. Ella dijo que venía de Caén y Marat le preguntó por los diputados que se habían refugiado allí. Charlotte preguntó "¿Qué piensa hacer con ellos?" Marat: "¡Les haré guillotinar a todos en Paris!". Estas palabras decidieron su destino, comentó más tarde Charlotte.
La muerte violenta convirtió al criticado en un héroe del pueblo. A partir de un asesinato poco glorioso, en una bañera concibió un cuadro excepcional tanto por su calidad artística como por su efecto propagandístico.
En 1793 una joven aristócrata apuñaló en la bañera al periodista parisino Jean-Marat. La Revolución Francesa tuvo su mártir y David recibió oficialmente el encargo de explotar esta muerte para la propaganda. Recurriendo a un estilo idealizado, plasmó al revolucionario ese mismo año en este cuadro que hoy día, se puede contemplar en los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bruselas.
LOS RASGOS SUBLIMES DEL HEROÍSMO
El escritor Nicolas Restif de la Bretonne estaba paseando por Paris cuando oyó que un comerciante le decía a su vecina: "La han cogido en la puerta, quería huir, él está muerto." El novelista cuenta a continuación cómo el rumor se propagó por toda la capital, por los cafés y las calles "cientos de bocas contaban la terrible desgracia" que se había producido en el París revolucionario.
Una muchacha provinciana, Charlotte Corday, había asesinado al diputado Jean-Paul Marat que se estaba bañando en la bañera para buscar alivio a la enfermedad cutánea que padecía. En ese momento estaba corrigiendo las pruebas de su periódico. Era la tarde del 13 de junio de 1973.
Marat era uno de los revolucionarios más populares. Adorado por los pobres a los que defendía en su periódico "L´ami du Peuple" (El amigo del pueblo), era odiado por los realistas y muchos otros. Responsable de la masacre de septiembre cuando se ejecutó a los críticos de la revolución que estaban encarcelados, también tenía como enemigos a los revolucionarios moderados. Como es lógico, había votado por la ejecución del rey en enero de 1793. Jacques-Louis David había hecho lo mismo.
El estilo de David no sólo está marcado por el Renacimiento, sino también por la Antigüedad Romana. David tenía predilección por los temas antiguos ya antes de la Recolución. En 1748 pintó "El juramento de los Horacios" y en 1789 " Los líctores llevan a Bruto los los cuerpos de su hijos". Ambas obras tratan el triunfo del patriotismo por encima de la felicidad individual, del amor a la patria que prevalece sobre los lazos familiares.
La Antigüedad se había puesto de moda y se manifestaba también en la ropa, pero David recurrió a ella de una forma más consecuente y convincente que otros pintores contemporáneos. Tenía preferencia por los grandes formatos, mostraba gestos elocuentes y suprimía todo lo accesorio. El cuadro está dominado por líneas simples y la composición se organizaba de forma monumental.
Todo lo que Jacques.Louis David había experimentado con los temas antiguos, lo aplicó en 1793 a la representación de una contecimiento de actualidad, la muerte del diputado Marat.
El revolucionario francés Marat había nacido en 1743 en el señorío de Neuchâtel en aquella época un enclave prusiano en Suiza. La madre era suiza y el padre, natural de Cerdeña, había sido monje. De su padre heredó la inclinación a predicar, instruir y dirigir. En 1774, 15 años antes del estallido de la Revolución Francesa, publicó en Inglaterra "La cadenas de la esclavitud", un escrito que denunciaba "los desvergonzados crímenes de los principes contra el pueblo". En el primer año de la Revolución,, 1789, fundó en París su periódico "L´ami du Peuple".
En principio, la Revolución fue una empresa fundamentalmente burguesa, dirigida entre otras cosas contra la soberanía financiera del rey. El pueblo tomó la Bastilla pero no ganó mucho con ello. Marat escribe "¿Qué hemos ganado nosotros con destruir la soberanía de la realeza si es reemplazada por la soberanía de los ricos?".
No sólo luchaba contra los realistas, sino también contra lso revoucionarios burgueses, aquellos que se aprovechaban de la Revolución, y se buscaba así enemigos por todas partes. El resultado: el periódico se prohibió muchas veces y él mismo fue perseguido. Marat huía, volvía de nuevo y regresaba a los sótanos. La huída del rey en 1791 supuso el fin de los partidarios de una monarquía constitucional. Marat se connvirtió en diptado de la Convención. Consideraba el terror como un instrumento legítimo de la Revolución: "¡La sociedad debe librarse de sus miembros corruptos!" escribió. "Quinientas o seiscientas cabezas habrían cabezas cortadas habrían garantizado la libertad y felicidad...Una humanidad falsa...costará la vida de miles de vuestros hermanos". Advirtió de que las fuerzas burguesas saldrían ganando y la historia habría de darle la razón. También escribió que sólo una dictadura podría salvar a la Revolución de la crisis y el reinado de Napoleón confirmó sus predicciones.
La muerte violenta convirtió al criticado en un héroe del pueblo. David le presta un rostro dulce, nada se aprecia de la pasión del demagogo, el pintor quiere "presentar los rasgos sublimes del heroísmo y la virtud".
CUANDO LOS ACCESORIOS SE CONVIERTEN EN RELIQUIAS
La convención pide publicamente a David que pinte un cuadro de Marat. Este, había visitado a Marat el día antes de morir. Cuando Marat fue asesinado, era un hombre enfermo, quizás gravemente enfermo. Hacía ya semanas que no podía acudir a la Convención y sólo escribia artículos esporádicos para el periódico. Tenía constantemente fiebre y se sentía atormentado por una erupción de la piel. El agua le aliviaba un poco de los picores con lo que se pasaba el tiempo entre la cama y la bañera. Llevaba la cabeza envuelta con paños empapados en vinagre, sólo tomaba alimento líquido y bebía litros de café solo.
David tenía que idealizar ese desecho humano para que el espectador puediera admirarlo. Omitió todas la imperfecciones de la piel y dispuso el cuerpo en un espacio imaginario. En realidad, la bañera se encontraba delante de una pared decorada con un papel pintado de columnas. Nada de todo esto aparece en la obra de David. Dejó el plano de fondo, en la oscuridad, aludiendo no sólo a la austeridad, la vida ascética de Marat, sino que además coloca al personaje en un espacio indefinido que se puede interpretar como la eternidad. Para llevar a cabo su cuadro, David se procuró una máscara mortuaria de Marat e hizo llevar a su estudio su bañera, el tintero y el cuchillo.
Sobre la caja escribió una breve dedicación según el modelo romano: "A Marat, David", su nombre en letras un poco más pequeñas que las del héroe muerto. Como fecha anotó "El año dos", según el calendario revolucionario.
El pintor añadió probablemente la carta y el billete delante del tintero. La carta dice: "Entregue este billete a la madre de cinco hijos, cuyo marido a muerto para defender la patria". En el proceso que siguió al asesinato, se anotaron exactamente todos los objetos que había en la haitación. Pero estos dos faltaban. David se sirvió de ellos para mostrar a Marat como amigo del pueblo. En el periódico del revolucionario se decía que Marat pasó gran parte de su tiempo "escuchando las quejas de una cantidad de infelices y escribiendo las peticones para hacer valer sus reivindicaciones". La alusiones a su propia pobreza, la caja de madera en lugar de una mesa y el paño remendado a la izquierda, subrayan la nobleza del bienhechor. POR LA MAÑANA COMPRÓ EL CUCHILLO
En otras representaciones de la época se puede ver también a la aesina. David, sin embargo, no mostró el momento dramático de la muerte, sino la calma posterior. Pintó un icono en el que la lucha, el desorden y la pasión no tienen cabida. Sólo el cuchillo tirado en el suelo y la carta que tiene Marat recuerda a la asesina. La carta dice: "El 13 de julio de 1793. Marie-Anne Charlotte Corday al ciudadano Marat. Es suficiente que me sienta tan desdichada para tener vuestra benevolencia". Marat nunca escribió una carta semejante, pero Charlotte llevaba una parecida en la que sólo faltaba la palabra benevolencia. David la introduce para presentar nuevamente a Marat como un filántropo.
La asesina tenía 24 años y era tan doctrinaria como el propio Marat. Pertenecía a una familia noble empobrecida y fue educada en uno de los conventos distinguidos del país. Se prometió con un joven de su misma condición, mientras él se puso de parte de los realistas, Charlotte tomó partido por los revolucionarios burgueses. Cuando su padre y un tío sacerdote tuvieron que huir y su novio y su hermano fuero gullotinados, se volvió contra una revolución cada vez más sangrienta y decidió luchar contra hombre como Marat que tenían la mayoria de la Convención y perseguían a los moderados. Finalmente tras una serie de acontecimientos se decidió y manteniéndolo todo en secreto, se compró un par de zapatos cómodos y se dirigió al Hotel de la Providence. Quería matar a Marat en la Convención para ser ajusticiada inmediatamente por los partisanos, de forma anónima y sin decir su nombre para no poner en peligro a su familia. Decepcionada, escuchó que Marat estaba enfermo y ya no aparecía por la convención. En la mañana del sábado 13 de julio compró un cuchillo. Una vez en casa de Marat no se le permitió entrar y lo intentó de nuevo por la tarde. Marat la escuchó y ordenó que dejaran pasar a la deconocida. Ella dijo que venía de Caén y Marat le preguntó por los diputados que se habían refugiado allí. Charlotte preguntó "¿Qué piensa hacer con ellos?" Marat: "¡Les haré guillotinar a todos en Paris!". Estas palabras decidieron su destino, comentó más tarde Charlotte.
La muerte violenta convirtió al criticado en un héroe del pueblo. A partir de un asesinato poco glorioso, en una bañera concibió un cuadro excepcional tanto por su calidad artística como por su efecto propagandístico.

Comentarios
Publicar un comentario