PABLO DE OLAVIDE

"El criollo ilustrado que reordenó sevilla y colonizó sierra morena"

 Primeros años


La historia de Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui surge en la capital de Perú, Lima, cuando el 25 de enero de 1725 nace el primogénito y el único hijo varón (tendría dos hermanas) del matrimonio formado por el hidalgo navarro Martín de Olavide, destinado en el Perú como contador mayor del Tribunal de Cuentas y María Ana de Jáuregui, hija del capitán sevillano Antonio de Jáuregui.

El niño demostró desde muy temprana edad su inteligencia y precocidad. Antes de los diez años estaba ya estudiando en el Real Colegio de San Martin, de Lima, dirigido por los jesuitas y a los quince se graduó como Licenciado y Doctor en Teología por la Universidad de San Marcos, en la que dos años más tarde (después de alcanzar el doctorado en ambos Derechos) era catedrático, por oposición, en la Facultad de Teología.

Pero no sólo dentro del ámbito académico fueron prósperos los primeros pasos de la carrera de Pablo de Olavide. También emergió su figura con fuerza en el campo de lo jurídico-administrativo, ya que logró pasar de ser un abogado adolescente en la Real Audiencia de Lima a ser asesor jurídico del Ayuntamiento limeño, para terminar siendo nombrado Oidor de la capital peruana, al poco de cumplir los 20 años de edad.

Terremoto 

En plena ebullición personal un trágico desastre natural condicionaría, para bien o para mal, la vida y obra de Pablo de Olavide. En estas circunstancias se aprovecharía de la situación para enriquecerse. Había sido designado para administrar los bienes de los fallecidos en el terremoto. Sin embargo, parece que utilizó parte de este patrimonio de los muertos en construir el primer teatro de la capital peruana. Para agravar más las circunstancias, con su pensamiento racionalista, intentó consolar a las víctimas del sismo con explicaciones científicas de ese fenómeno natural, lo que no gustó nada a la autoridad eclesiástica.

De este modo, con la autoridad eclesiástica molesta con su persona, le llegaría a Olavide una nueva polémica a razón de las deudas heredadas de su padre. Por este turbio episodio fue sentenciado por ocultación de la herencia paterna y de malversación de caudales al destierro de Lima, por lo que embarcó destino a España en septiembre de 1750, con apenas 25 años de edad.

Nueva vida al otro lado del charco 

Pero pese a dejar miles de kilómetros de distancia entre él y su pasado, el desventurado joven no logró dar esquinazo a la justicia y el fiscal de Indias ordenó el 19 de diciembre de 1754 su encarcelamiento y la confiscación de todos sus bienes. Por razones de salud le fue concedida poco más tarde la libertad condicional y tras larga deliberación finalmente se impuso un perpetuo silencio a su causa, en mayo de 1757, manteniéndose eso sí la confiscación de sus posesiones.

Una vez libre de todo cargo, se casó con Isabel de los Ríos, rica viuda que le donó toda su fortuna. Gracias a este matrimonio, a todas luces de conveniencia, Pablo de Olavide pudo empezar a recuperar su deteriorada posición social y saldar sus cuentas con la justicia, mediante el pago de una multa y una breve inhabilitación para desempeñar cargos públicos.

Carlos III entregando a los colonos de Sierra Morena por José Alonso de Rivero
Entre los años 1757 y 1765 realizó tres largos viajes por Francia e Italia, que le dieron la oportunidad de conocer a las figuras más importantes de la Ilustración europea.
Olavide siempre apoyó y defendió la política reformista llevada a cabo por Campomanes y el conde de Aranda, el cual lo tomaría bajo su protección directa, ofreciéndole, en 1767, el cargo de superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, poniendo en marcha un plan con el que se pobló con colonos extranjeros (en gran parte alemanes) una amplia extensión de terreno en Sierra Morena. 

Las nuevas poblaciones de Sierra Morena
 
En 1771 se construyeron unas 1500 viviendas agrupadas en más de 40 núcleos de población, cada uno de los cuales disponía de una iglesia, ayuntamiento y escuela. Los colones recibieron casa, tierras, ganado y herramientas agrícolas. De este proyecto nacieron pueblo como La Carolina, Fernandina, Santa Elena y Guarromán. 
 
Grabado del siglo XVIII de la zona de Sierra Morena
Con esta colonización se intentaron cumplir varios objetivos: activar la economía de la zona gracias al asentamiento de labradores que trabajarían en tierras hasta entonces desiertas, proteger la carretera que comunicaba la Corte con Andalucía ya que la soledad de las tierras era aprovechada por los bandoleros para atracar caravanas y por último en las nuevas fundaciones se intentó poner en marcha una sociedad ideal en la que se recogieran lospricipio básicos de la Ilustración.


Su paso por Sevilla

En Sevilla, Olavide mejoró las obras de defensa frente a las inundaciones y el alumbrado público. Realizó obras de desecación y saneamiento de zonas inundadas. Edificó un teatro y mandó construir una alameda desde el palacio de San Telmo a Eritaña. 

La actividad reformista y modernizadora que desplegó Pablo de Olavide suscitó pronto la oposición de los poderosos sectores reaccionarios y conservadores de la Corte, los cuales, desde un principio, trataron de provocar su caída en desgracia mediante campañas difamatorias de todo tipo y denuncias ante el Santo Oficio. Pablo de Olavide, debido sobre todo a su anterior encuentro con la justicia, pronto fue puesto en la mira del Tribunal Supremo. El inquisidor general solicitó y obtuvo de Carlos III el procesamiento de Olavide, a finales del año 1775.

La inquuisición 
 
Éste intentó defenderse de las falsas acusaciones que se vertieron contra él, pero no logró salvar su persona, y en 1776 se decretó su encarcelamiento y la confiscación cautelar de todos sus bienes. Olavide pasó dos largos años en los calabozos de la Inquisición, hasta el año 1778, cuando se hizo pública su sentencia definitiva, por la que fue condenado a ocho años de reclusión en un monasterio. Dicha sentencia provocó un sentimiento general de rechazo por parte de los círculos ilustrados españoles. A tal indignación se sumaron destacados representantes de la intelectualidad europea, como fue el caso de Voltaire y Diderot. 
 
Francia
 
Precisamente, a finales de 1780, cuando se encontraba en el balneario de Caldas de Malavella (Gerona), Olavide aprovechó su proximidad con la frontera francesa para huir al país vecino.
En el París de los años ochenta, Olavide llevó una vida cómoda y apacible, recuperando sus antiguas relaciones sociales, pero ya alejado de la política activa. El estallido de la Revolución Francesa fue recibido por el ilustrado español con alegría y esperanza, pero debido a la creciente radicalización del proceso, Olavide optó por marcharse de la capital francesa e instalarse en el campo. Pero en abril del año 1794 fue detenido acusado de extranjero sospechoso de colaborar con la aristocracia, motivo por el que pasó nueve meses en prisión, con la incertidumbre de si viviría o no. 

Vuelta a España 

Finalmente fue puesto en libertad gracias a un golpe de suerte, Carlos IV le permite volver a España y le asigna una renta anual de 90.000 reales. Se retira a Andalucía donde el pueblo jienense de Baeza fue testigo de sus días postreros, acogido al amparo y cariño de su prima Teresa de Arellano y Olavide, marquesa viuda de San Miguel, a la que designó heredera universal de sus bienes. Falleció el 25 de febrero de 1803, siendo enterrado solemnemente en la iglesia de San Pablo, parroquial de Baeza, donde reposan sus restos, aunque se desconoce la ubicación exacta de su sepultura.
 
A pesar de no ser sevillano la segunda universidad más importante de nuestra ciudad, lleva su nombre como reconocimiento de a la gran labor que hizo para mejorar Sevilla, nuestra ciudad.




 



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